MUSEO NACIONAL CENTRO DE ARTE REINA SOFIA
Es uno de los museos de más reciente creación de cuantos dependen del Ministerio de Educación. Es creado por Real Decreto 535/88 de 27 de mayo de 1988, adscribiéndole como sede el Antiguo Hospital General de Madrid
.

Constituido a partir de los fondos que integraban el antiguo Museo del Arte Contemporáneo, así como nuevas adquisiciones, importantes donaciones entre las que destacan 56 obras de Salvador Dalí (establecidas en su testamento), la efectuada por la familia de Miró tras la muerte del artista y la que llevó a cabo el escultor Julio González

con un conjunto de 38 obras. Con el paso del tiempo, la colección ha crecido hasta convertirse en una de las más importantes del mundo en cuanto al arte del siglo XX se refiere.
El Ministerio de Cultura, para evitar posibles discrepancias entre este Museo y el Museo del Prado, respecto a que obras se deberían representar en cada uno de ellos, llegó al acuerdo de que todas las obras realizadas después de 1881, (año de nacimiento de Pablo Ruiz Picasso), se expondrán en este Museo y las obras anteriores a ese año se mostrarán en el Museo del Prado.
La totalidad de fondos artísticos del museo ascienden a más de 14.000 obras de arte, compuestas por: cerca de 2.400 dibujos, 3400 pinturas, 1.200 esculturas, 5.500 grabados, 800 fotografías y otras 730 piezas de artes decorativas.
Para diferenciar el conjunto de edificios que actualmente configuran el museo, vamos a denominarlos por el nombre del arquitecto que los construyó; el edificio que albergó el hospital, le llamaremos edificio Sabatini y los restantes Nouvel.
HISTORIA Y TRANSFORMACION DEL EDIFICIO SABATINI
Este edificio es consecuencia de la decisión de Felipe V de dotar a Madrid de un gran hospital que dependiera de la Corona. En 1734 se había elaborado un decreto por el que se creaba la Real Congregación de Hospitales, asignándose a esta el encargo de construir el Hospital General de Madrid.
Los trabajos se iniciaron en marzo de 1.758 y diez años después, a la muerte de José de Hermosilla (el primer arquitecto encargado de los trabajos), se habían ejecutado las tres crujías que dan a la Ronda de Atocha y Plaza del Emperador Carlos V.
Francisco Sabatini continua las obras, si bien transforma radicalmente el proyecto, establece un gran palacio que mira a la ciudad con una fachada de 167 metros a la calle de Atocha. Así, el nuevo hospital proyectado ocuparía 167 metros de fachada por 221 de fondo. Según el proyecto: “…el edificio constaría de cinco monumentales patios más uno que serviría de atrio a la iglesia y otro a la trasera de la misma en total siete patios. La monumental iglesia en cruz griega con cúpula, presidiría el cuadrángulo interior”. De los siete patios, solo quedó terminado uno.
Sabatini introduce en el proyecto un amplio conjunto de elementos secundarios, como son la iglesia, el atrio, sala de juntas, boticas, cuartos de rectores, residencia del rector, escuela de cirugía, biblioteca,… que no existían en el proyecto de Hermosilla o que no tenían la importancia que ahora les daba Sabatini. Todo el proyecto gravita en la importancia que tiene la fachada de la calle de Atocha, y, en este sentido, su preocupación radica en establecer una imagen de ciudad que revele el sentido de la nueva arquitectura de Carlos III.
La construcción del hospital se inscribe dentro de la política de embellecimiento que en estos momentos desarrolla Carlos III y es paralela a actuaciones como la construcción de la Aduana de la calle de Alcalá, el Paseo del Prado (donde se desarrollaban las obras del Real Observatorio y el Gabinete de Historia Natural –actual Museo del Prado-), la Puerta de Alcalá …
Tras la paralización definitiva de las obras con la muerte de Carlos III en el año 1.788, el edificio fue ocupado, asumiendo la función para la que había sido construido, aunque lo realizado no fuera sino un tercio de la edificación proyectada.
Posteriormente se realizaron diversas intervenciones en el inmueble, siendo la de mayor relevancia la elevación de plantas por encima de la altura de la cornisa primitiva, dos en el frente de la calle Santa Isabel y una en el resto del edificio, actuación que alteró la imagen y el esquema compositivo originario.
En 1.904 y según proyecto de Cesáreo Iradier, se realizó la reforma del pabellón construido en el extremo noroeste, para destinarlo a Hospital Clínico San Carlos. Se eliminó para ello la comunicación con el resto de la edificación, se realizó la fachada de la calle Santa Isabel y se modificaron las restantes.
Tras la guerra civil se realizaron diversas actuaciones sobre las fábricas del Hospital General, como la pavimentación de la galería de la planta primera con losas de granito, según proyecto redactado por el arquitecto Vicente Termes, el revoco de la fábrica del patio central en 1955 y la remodelación del vestíbulo de ingreso en 1.956.
En 1.965 se clausura el Hospital, pasando sus funciones a ser desempeñadas por la Ciudad Sanitaria Provincial. Se incoa expediente y se declara Monumento Histórico Artístico el 9 de Diciembre de 1.977. Al año siguiente comienzan las obras de recuperación del edificio. El criterio básico del que parten los diversos proyectos de intervención es el de conservar la imagen y la interrelación con los espacios urbanos. Se plasma especialmente en la supresión de la última planta añadida en el ala de Santa Isabel y la sustitución de las terrazas por cubiertas inclinadas, intentando así la recuperación de una imagen perdida. Se mantiene, no obstante, la planta que había sido elevada en todo el perímetro del edificio con posterioridad a su construcción inicial, aceptando así una alteración que sin duda distorsiona el esquema compositivo original, pero cuya demolición hubiera supuesto una pérdida importante de superficie.
En 1.980 se encarga al arquitecto Antonio Fernández Alba la “Reconversión del Antiguo Hospital en Centro Cultural”.
El Centro Cultural, estaba orientado en albergar instituciones culturales del Estado que no tenían sede. Tal era el caso por ejemplo, del Museo de Reproducciones Artísticas, Museo de Arquitectura, Museo del Pueblo Español, Museo del Teatro, Centro de Información y Documentación Artística, etc, …
No obstante, según avanzan las obras se revisan las premisas iniciales, incorporándose nuevas actividades al proyecto museístico. Estas obras, son fundamentalmente de restauración y acondicionamiento.
Acabadas estas labores se inaugura en abril de 1.986 el Centro de Arte Reina Sofía, instalado en las plantas 0 y 1 del antiguo edificio de Sabatini.
Tras la inauguración se debe acometer la instalación de la colección permanente y adecuar los espacios pendientes.
Por fin, el 10 de septiembre de 1.992 se inaugura la Colección Permanente del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
El edificio tiene una superficie total de 49.167 metros cuadrados distribuidos en seis plantas. Con sus gruesos muros de carga, la superficie útil se ve reducida a 36.701 metros cuadrados, de los cuales 12.505 se dedican a salas de exposiciones. Por su dotación tecnológica, se incorpora a la generación de edificios inteligentes, con un ordenador central que controla una extensa red de servicios avanzados de casi 900 Kilómetros.
Dadas las peculiares características del edificio y la imposibilidad de construir ascensores internos, los arquitectos proyectaron, en colaboración con el arquitecto británico Ian Ritchie, la elevación de tres torres exteriores de acero y cristal. Dos de ellas están adosadas a la fachada principal y destinadas a la circulación de visitantes, mientras que la tercera, en la parte del muelle de carga y descarga de material, aloja un montacargas que puede elevar hasta la planta 4, esculturas de hasta 10.000 Kg.
Una consola central inteligente, 4.000 sensores y 98 cámaras convierten el edificio en uno de los museos más seguros de Europa. Existe, como resultado, un control de temperatura, humedad e iluminación de cada sala, y un detector de incendios como de presencias, que activa las cámaras de vídeo encargadas de vigilar la zona afectada. A los sensores fijos se suman otros puntos de seguridad móviles, diseñados para prestar especial protección a determinadas obras o zonas de los distintos montajes.
La iluminación de las obras de arte se lleva a cabo mediante una red de 2.500 focos y otros 270 para esculturas. Son luces halógenas que no producen deslumbramiento y se ajustan, tanto en intensidad como en extensión, a las necesidades que requiera la muestra.
DESARROLLO DE LA AMPLIACION
A lo largo de estos años, el museo ha albergado además de la Colección Permanente que ocupa al completo las plantas 2 y 4, exposiciones temporales, actividades audiovisuales, pedagógicas, una gran biblioteca, etc… , sus necesidades de adaptación a las nuevas exigencias han aumentado de forma constante e imparable. Se han incrementado de manera notable las actividades: exposiciones, conferencias, conciertos, representaciones teatrales, cursos, talleres infantiles, programas educativos, etc… Así mismo ha visto crecer sus fondos, préstamos, intercambios y colaboraciones con otros centros.
Los visitantes se han ha duplicado en los últimos diez años: de 715.268 en 1.994, se ha pasado a 1.445.253 en 2004. Esta mayor afluencia de público, demanda mayores servicios y calificación de los mismos y, como consecuencia, los espacios de trabajo interno que apoyan estas actividades (almacenaje, estudio, conservación, restauración y difusión de las colecciones), requiere crecer.
Todo esto condujo en su día a los responsables de la Institución a realizar estudios de la posibilidad de ampliar su superficie, culminando con la convocatoria de un concurso internacional de arquitectura, celebrado en 1.999. Se trataba de aumentar el espacio museístico en el solar anexo que ocupaban distintas dependencias del Ministerio de Educación.
Convocado el Concurso Internacional de Ideas, en modalidad restringida, para la selección del equipo redactor y dirección técnica del proyecto de ampliación (iniciado el 10 de abril de 1.999), se eligió entre más de 100 inscripciones, a 12 equipos de arquitectos: AJN Architectures Jean Nouvel, Dominique Perrault, Navarro Baldeweg Asociados, Mansilla + Tuñón Arquitectos, Cruz y Ortiz Arquitectos, Guillermo Vázquez Consuegra, Zaha Hadid, Tadao Ando Architect & Associates, Manuel de las Casas, Enric Miralles, Benedetta Tagliabue Arquitectes Associats, David Chipperfield Architets y Santiago Calatrava.
Tras la entrega de los 12 proyectos, se concedió el primer premio al equipo AJN Architectures Jean Nouvel.
CONJUNTO ARQUITECTONICO NOUVEL
El proyecto ganador del Concurso, además de dar respuesta a las necesidades planteadas por el Museo, ofrece a la ciudad unos espacios de los que esta carente este distrito, la creación de “una plaza urbana”, que tiene instalada la escultura “BROCHAZO” de Roy Lichtenstein, sirve como punto convergente del edificio Sabatini con los tres nuevos edificios Nouvel, independientes pero complementarios. El Museo es la suma de todos ellos. Esta plaza puede ser usada libremente por todo aquel que busque un lugar de reposo, invita a la lectura, el encuentro social, al ocio, la cultura, o pasear durante unos minutos por la zona, el suelo es de granito, realizando la comunión de todos los edificios. También respeta al edificio original en altura, pues el techo volado por encima del proyecto arquitectónico que compone la ampliación, no lo sobrepasa.
Se establece, además de una complementariedad de funciones, un dialogo –que será fruto del contraste- entre las dos construcciones; el aspecto masivo y opaco del edificio Sabatini, a la liviana desmaterialización de los edificios Nouvel, en los que el vidrio es un elemento protagonista en esta desvirtualización de los limites arquitectónicos. Todo ello contrarrestado por la cubierta volada que recupera, al menos en la cota más alta, lo que perdió en la cota del paseante, es decir, la definición de los limites del museo en su relación con la ciudad.
Los nuevos edificios, con estética de comienzos del siglo XXI, asumen una arquitectura relacionada con un capital de belleza e historia contenido en el edificio Sabatini. Suponen un incremento de más del 60% sobre la superficie anterior, pues se ha pasado a contar con 84.048 m/2 respecto a los (51.297 m/2) que se disponían anteriormente. El Museo dispone así de un espacio expositivo privilegiado.
En concreto, la colección permanente se ha visto incrementada en más del 50%, la planta 3ª del edificio Sabatini, que contenía la biblioteca y otras instalaciones, aumentará la capacidad expositiva de dicha colección.
La ampliación está constituida por tres edificios que acogen fundamentalmente salas de exposiciones temporales, auditorios y biblioteca. Diversos espacios cubrirán otras necesidades, como almacenes de obras de arte, librería, despachos, salas de reuniones, sala de protocolo, cafetería-restaurante y despachos.
Los tres nuevos volúmenes están conectados con el edificio Sabatini de modo coherente, habiéndose realizado una organización de accesos y recorridos públicos y privados, aumentando considerablemente la calidad y cantidad de los servicios que el Museo puede ofrecer.
LAS SALAS DE EXPOSICIONES
Las dos nuevas salas de Exposiciones temporales tienen en total 2.251 m/2 construidos, con capacidad para exponer obras de gran formato. Están conectadas con el edificio Sabatini en las plantas 0 y 1. Permite la flexibilidad necesaria para los diferentes tipos de muestras y soportes, al incorporar sistemas que pueden llegar a ocultar completamente las fachadas de vidrio. Diferentes mecanismos posibilitan suspender obras de arte de gran complejidad. La preinstalación de sistemas informáticos y electrónicos permiten la exhibición de imágenes en diferentes puntos de las salas.
EL AUDITORIO
Entre la Ronda de Atocha y la calle Argumosa se ubica el edificio que alberga un gran auditorio con capacidad para 500 personas, y otro con 200 butacas. En el nivel más alto, entre inmensas terrazas, se encuentra la sala de protocolo. La cafetería-restaurante, se sitúa a ras del suelo con acceso directo desde la calle y el museo. Los auditorios proporcionan un ámbito inmejorable para las prácticas artísticas multidisciplinares, preformativas, audiovisuales y multimedia. La música, las performances, las instalaciones o proyecciones, muchas veces simultaneas o conectadas entre si, precisan de espacios apropiados que permitan producir proyectos de gran complejidad.
Los forjados de las distintas plantas permiten las conexión de dos de los edificios: el que alberga la biblioteca y librería por un lado, y las salas de exposiciones, por otro.
LA BIBLIOTECA
Por último, en el extremo más cercano a la Plaza del Emperador Carlos V, esta ubicado un espacio arquitectónico singular: la gran biblioteca y centro de documentación, que sin duda se convertirá en punto de referencia de investigadores. Cuenta con 100 puestos de lectura y con los sistemas más novedosos de difusión y consulta de fondos bibliográficos, informáticos, audios, videos, etc. Y unos almacenes de reserva capaces de reunir hasta 250.000 volúmenes. El acceso a la biblioteca es libre, basta con presentar el carnet de identidad En este edificio también se ubica la librería, especializada en arte del siglo XX y XXI y humanidades; un aliciente más para el público que se acerca al Museo. La fachada sureste refleja la del edificio Sabatini a través de una superficie reflectante que devuelve la imagen hasta la plaza de Carlos V. En este edificio también estarán situados diferentes despachos. Por encima de este volumen, existen grandes terrazas flanqueadas por inmensos cristales y huecos de iluminación cenital.
CARACTERISTICAS FISICAS Y MATERIALES
Para la Construcción de los nuevos edificios, se ha recurrido a materiales y técnicas novedosas en el campo de la construcción. Como elemento a destacar, el composite: fibra de vidrio + poliéster, que recubre el edificio del auditorio, tanto en el exterior como en el interior, con un tono rojizo muy característico. También se han utilizado materiales conocidos, pero con diseños novedosos; como las lamas de protección de fachadas de aluminio “extruido”, la creación para el techo de la biblioteca de una inmensa lámpara de dados de vidrio moldeados “ex profeso” en la Real Fábrica de Vidrio de la Granja (Segovia) o la aerodinámica cubierta, revestida de alucore y cinc.
Dos de los edificios –los denominados Biblioteca y Exposiciones Temporales- están construidos con acero laminado. Vigas y pilares han sido confeccionados, como si de un textil se tratara, con el corte por láser de palastros de 5 cm. de espesor que se soldaron en los talleres de la empresa Horta y fueron trasladados hasta la obra en tramos de 12, 16 y 22 metros. Tanto la biblioteca como las salas de exposiciones, en su orientación Sur, la fachada está cubierta por unas lamas metálicas móviles que permiten tamizar la entrada de luz solar.
El edificio que acoge el Auditorio fue resuelto constructivamente con el sistema de hormigón postensado. Dos grandes costillas, en disposición simétrica, soportan las cargas de los auditorios y de la sala de protocolo, estas costillas están unidas por vigas de hormigón armado que forman el patio de butacas de ambos auditorios.
La gran cubierta que se eleva seis metros sobre las terrazas en que culminan los edificios y se apoya en esbeltos pilares metálicos, de casi 8.000 m/2, cubre la totalidad de la parcela y aceras perimetrales. Lo excepcional de este elemento radica en los extraordinarios voladizos, que alcanzan hasta los 36 m. de vuelo. Para ello se confeccionó una estructura de vigas metálicas, de alma llena, de 3,4 m. (espacio) de altura en el área central. Este espesor se disminuye hasta alcanzar los 5 cm. en el perímetro exterior. La parte inferior esta recubierta con una capa de pintura de color rojo oscuro (ladrillo rojo oscuro) con un añadido de brillo que permite reflejar los edificios y calles circundantes.
CONTROL Y SEGURIDAD
Las nuevas instalaciones han sido dotadas tecnológicamente con todos los elementos de última generación. Permite garantizar permanentemente el grado de temperatura y humedad exigidos en cada zona susceptible de contener obras de arte; regular la iluminación; activación de diferentes sistemas de seguridad. Para ello se ha trabajado con tecnologías novedosas, en las que la informática y la electrónica son componentes básicos.
El muelle de carga, zona en la que se realiza un continuo traslado de obras de arte, requiere espacios específicos en los que se depositen examinen y registren. Existe un espacio destinado a este fin que cuenta con un riguroso control de humedad/temperatura, con varias unidades de climatización. Por otro lado, la llegada al Museo de transportes especiales, que alcanzan hasta 18 m. (espacio) de longitud de cabina de carga, han determinado la creación de una esclusa de acceso que garantiza el desembarco de las obras de arte en un lugar climáticamente estable y libre de gases.